No me gustan los hombres sudados, ni con zapatillas estrambóticas y con mala ortografía. No me gustan los hombres que huelan mal, ni que se vistan con ropa de moda y no sepan escuchar. No me gustan los hombres con mal aliento, ni que anden a guata pelada en la calle y que no sepan hablar bien. Me cargan aquellos que no saben leer y los que leen puras burradas...no soporto a aquel que lee a Coelho y se cree intelectual. No soporto a los que no respetan a su madre, porque quiere decir que no respetarán a ninguna mujer. Me cargan los que quieren pagar todo, por luego te miran con cara de que les debes algo, me molesta el machismo, la mentira y la incomprensión. Yo soporto que haya sido mujeriego, pero que no vaya a criticar mis conquistas o podrá mirar lo ancha que es la puerta.
No tolero los gritos ni las malas palabras, después de ellas siempre vienen los golpes. Un hombre bruto, marquero y arribista, podría matarme del miedo, o del asco.
Me gustan los hombres silenciosos, pero no callados. Me fascinan los hombres de pantalón y camisa, aquellos que jamás cambiarían a sus amigos por una mina; ni a su mujer, por una mina. Aquellos que creen en los sueños, aquellos que aman las sonrisas y comprenden las lágrimas. Me gustan los hombres empeñosos, estudiosos, caritativos, suaves y armónicos.
Me gustan los hombres que entienden y leen lo que escribo, los que critican lo que leo, no ofenden lo que escucho y escuchan lo que hablo. Pero más que todo, me gustan los hombres que me aman. Eso si es complicado.
1 comentario:
completamente equivocada querida, amarte es bastante fácil. Una vez que se pasa la primera capa de la cebollita de lentes, hay una hermosísima mujer esperando con los brazos abiertos. Encantado de conocerte, leerte, escucharte y amarte.
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