viernes, octubre 23, 2009

Libertad

Me enseñaste de libertad, de apego sin verse a diario, de amor desinteresado.
Sé que no te daba todo lo que necesitabas, pero volvías una y otra vez a mí.
Debe ser que te gustaba que te arropara en las noches de lluvia,
que te acunara con mis palabras y que te recibiera cada vez que volvías,
sin hacer ninguna pregunta.
Sé que pronto volverás, que jugaremos,
saltaremos, y me reiré...
tu me mirarás con esos ojos que me cautivaron,
y será igual que una carcajada.
Correrás a mi encuentro, con tus patas cortas y peludas,
tus orejas al viento y tu colita juguetona.
Me abrazarás como siempre,
pero yo sabré que al decir "buenas noches"
ya no estarás al día siguiente.
Te quiero, Rufo.