Tengo nostalgia de mi inocencia y siento que por eso se acaba la sequía.
Tomo conciencia de lo que pasa, pero no quiero hacerlo... quiero volver a ser un ave con los pies en la tierra y estar llena de barro, pero del barro bueno: que da forma, que crea.
Me extraño a mí misma, a veces me desconozco y casi me gusto, casi me contento, pero vuelvo a tomar conciencia. Vuelvo a verme en el espejo y quisiera seguir sin tomarme en cuenta.
Se extrañan por ahí mis pasos de niña, se extraviaron sin querer los sueños y crecí en mis temores. Me he dedicado a cuestionar y examinar todo y, haciendo eso, no soy feliz, para nada.
Debe ser que no me gusta esto de crecer, es fome y es arriesgado. Hay mucho en juego, mucho para perder.
domingo, diciembre 28, 2008
Medio tiempo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario